
martes, abril 29, 2008

jueves, abril 24, 2008

miércoles, abril 16, 2008
Indian Thriller
No he podido resistirlo. Estaba entre los favoritos de You Tube de mi hermano y en cuanto lo ha visto me he dicho esto tiene que saberlo la humanidad.
Unos realizadores de tripi lisergico, un Maikelyakson fondoncillo y unos zombis del todo a cien y a volar, bugui bugui.
Pasen y vean, la parada de los monstruos.
martes, abril 08, 2008
¿QUE ES LA VEJEZ?
Mi padre tiene setenta y seis años y a pesar de ser un hipocondríaco de manual, ha gozado siempre de una salud que podría calificarse de muy buena. Ha ido envejeciendo como suele suceder, sin que los demás nos dieramos mucha cuenta. Tanto él como mi madre son perfectamente autónomos. Salen con amigos a pasear y a comer con un apetito que ya quisieran muchos más jovenes. Él conduce todos los sábados junto a mi madre los sesenta kilómetros que hay hasta el pueblo para ver a mi hermano y a su mujer y sobre todo a los nietos que allí tiene y de paso hechar el aperitivo con amigos que siguen conservando desde hace casi setenta años.
Pero el pasado jueves se rompió un pié. Una caida tonta desde un simple bordillo, un metatarsiano fracturado, una férula de escayola y cuatro o cinco semanas de inmovilización.
Hoy he ido a buscarlo para llevarlo al traumatólogo y me he encontrado con un hombre taciturno y asustado, que apenas podía sostenerse para pasar de la silla de ruedas al coche, que le temblaban las manos y le pesaba su propio cuerpo como una losa. En apenas cuatro días parecía haber envejecido diez años.
Pensando en ello me he planteado como asumimos los humanos la vejez. Si realmente hacemos todo lo posible para prepararnos a asumirla cuando llegue o por el contrario la vamos soslayando hasta que un día se nos cae encima como un tren de carga. Si aún siendo septuagenarios u octogenarios pero gozando de buena salud nos negamos a aceptarla hasta que una nimiedad, un tropezon contra un bordillo, nos la arroja a la cara con toda su crudeza.
Creo que hoy, a mis cuarenta y siete años, me he parado por primera vez a pensar seriamente en el hecho de la vejez, la pérdida de facultades, la decrepitud y la muerte cercana y confieso que me siento confuso, triste y algo asustado. ¿Como será mi propia vejez?, ¿como la llevaré cuando llegue?, ¿la aceptaré de buen grado o por el contrario seré un abuelo pelmazo?.
Es curioso como un simple traspies, el fortuito accidente de alguien a quien en tu niñez creiste invencible y todopoderoso, halla abierto ante tí un abismo de incertidumbres y zozobras que nunca antes te habías planteado.