
YO TUVE UN CINE NIC
Hará poco más de un mes caí en la tentación de instalar en el blog un contador de entradas que además me proporciona una serie de estadísticas sobre las visitas del mismo, como la hora de consulta, el servidor utilizado y el país del visitante. Sobre esto último me ha sorprendido sobremanera que me visite gente de lugares tan lejanos como Japón, China o Australia. La cantidad de visitas no es gran cosa, tampoco es que me preocupe, siempre he preferido la calidad a la cantidad y el pequeño grupo de asiduos al blog es una gente estupenda que enriquece con su presencia estas sencillas líneas. De lo que hoy quería hablar y al hilo del titulo de la entrada, es de lo increíble que me resulta el hecho de que nadie se sorprenda de recibir en el acto y en la intimidad de su casa un comentario escrito al otro lado del mundo.
No soy un hombre mayor. Tengo cuarenta y seis años, pero diría que en los últimos treinta y seis he pasado del siglo XIX al XXI sin pasar por el de en medio.
Cuando tenía ocho ó nueve años me regalaron un "Cine Nic" que en aquel entonces era lo más en cuestión de juguetes. Para los que desconozcan de que estoy hablando, les haré un pequeño resumen.
El Cine Nic era un rudimentario proyector de dibujos "animados" como se puede ver en la foto. Constaba de un par de carcasas de cartón con una bombilla en su interior, unas manivelas y un par de lentes que alternativamente proyectaban la imagen.
La pelicula era una simple tira de papel vegetal con dos filas superpuestas de imagen que diferían ligeramente proporcionando una sensación de movimiento y un texto que explicaba someramente la acción. Dos rodillos hacían girar el rollo de papel y un mecanismo consistente en una pieza de metal que subía y bajaba, tapando alternativamente una de las dos lentes creaba la sensación de movimiento proyectada en la pared. Es increible que los niños de mi generación nos fascináramos con este artilugio que nos parecia mágico y que ahora sea una pieza de museo cuando los que lo disfrutamos aún estamos vivos y coleando.
Resulta cuando menos sorprendente el gigantesco salto que ha dado la técnica para que un joven adulto que conecta con gente del otro lado del mundo y accede a la información más latente y actual aún recuerde que en su infancia jugaba con un primitivo proyector de tiras de papel.
Como decían en la ya obsoleta "Soilent Green" cuando el futuro nos alcance.