
EL MATUSALEN DE LOS MARES
Diario íntimo del último de los míticos tragones medievales
LAS HOGUERAS SON CENIZA
Ya han ardido las hogueras. Hace ya tres días que los fuegos que anuncian la llegada del verano volaron en humo y pavesas.
Todo está de nuevo en calma. La vorágine de estos pasados días en la que aún sin quererlo me he visto envuelto, ha dado paso a una feliz paz que presagia la llegada de las ansiadas vacaciones. El verano que se abre ante mí con la prespectiva de la holganza, la lectura pausada, las noches tibias y perfumadas, los largos paseos, la cerveza fría y el destierro del despertador a su maldita tierra sin sueño, me ha pillado predispuesto a sacarle todo su jugo.
Hoy, al leer el post que Aberrón en su magnifico "Fogonazos" ha colgado sobre como percibimos el tiempo dependiendo de nuestra edad y que debido al llamado "Efecto Reminiscencia" la gran mayoría de nuestro recuerdos se acumulan en nuestra mente en el tiempo de alrededor de los veinte años, he recordado varios veranos de mis veinte que pasé en la Costa Brava tomando unos cursillos de cerámica con gente venida de todas partes y no sé si fue por los veintipocos, por el "efecto "de marras o porque andaba libre a cientos de quilómetros de casa, pero el caso fue que jamas he vuelto a vivir veranos como aquellos. Las hogueras en la playa, los "cremats", las habaneras, las tertulias alrededor de unas cervezas hasta horas impensables de la madrugada, "un" amanecer en Cap de Creus. Todo se confabulaba para convertir aquellos días en el listón con el que mediría todos los veraneos que viniesen después.
Tengo la sensación de que este verano puede ser uno de aquellos que el "Efecto" añada a mis recuerdos.
DESAPARECE UN LAGO
He visto la noticia hoy en la televisión y me he quedado de piedra. El lago Témpanos en la zona chilena del estrecho de Magallanes ha desaparecido de la noche a la mañana. Los funcionários de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) que en marzo habían constatado que el lago se encontraba lleno de agua, comprobaron en mayo que esta había desaparecido y que los tempanos de hielo que le dan nombre y que un mes antes flotaban sobre le superficie del agua, se hallaban ahora sobre el fondo seco del lago a unos treinta metros de profundidad. No estamos hablando de un lago pequeño si no de uno bastante grande, en concreto de unos diez kilómetros cuadrados y alimentado por un rio de unos cuarenta metros de ancho que ahora es un riachuelo que se puede cruzar en dos zancadas.
Según los expertos geólogos que han acudido a la zona este fenómeno puede deberse a un movimiento sísmico ya que el fondo del lago se halla atravesado por enormes grietas por las que puede haber desaparecido el agua, aunque todavía no hay una causa clara.
Creemos tenerlo todo bajo control cuando de pronto una de estos sucesos nos dejan bien claro que no somos nada contra los fenomenos de la naturaleza salvaje.